domingo, 27 de mayo de 2012
miércoles, 25 de abril de 2012
¿De qué manera se analizan los pastos de su finca en el laboratorio?
Como es natural, cada finca pecuaria se encuentra sometida a condiciones muy diferentes dentro de las cuales interactúan variables que no permiten generalizar el desempeño de una pastura simplemente por su especie. Entre ellas, se encuentran las condiciones del suelo donde ésta se desarrolla y del régimen de fertilización de la pastura. Asimismo, es vital el reconocimiento del tipo de explotación a la cual hace ha sometido la pastura directamente por parte de los animales (rotación) ó por acarreo y de su impacto sobre el desempeño nutricional de un forraje, sin olvidar las condiciones de altitud, el régimen de lluvias y los periodos de cosecha de los cortes. Es por ello que no es preciso tomar una decisión agronómica (fertilización del pasto ó manejo físico del suelo) ó nutricional (diseño de dietas) a partir de información genérica importada de otras fincas ó unidades productivas que no necesariamente reflejan la calidad del alimento que estamos produciendo y brindando a nuestros animales. Por ello surge el análisis bromatológico de pasturas, una herramienta básica para el diseño de dietas que utiliza el profesional en nutrición animal.
DETERMINACION DE LA PROTEINA
domingo, 8 de abril de 2012
DISPONIBILIDAD FORRAJERA
Nos va a alcanzar el pasto que tenemos?
Nos va a alcanzar el pasto que tenemos?
Esta pregunta sencilla generalmente se responde con cálculos y estimaciones sin bases seguras. La única forma de conocer si nos va a alcanzar el pasto es midiendo la cantidad disponible. Luego, a partir de la carga animal (requerimientos de pasto) se realiza un balance forrajero.
Un balance forrajero es una comparación entre lo que hay y lo que se necesita. Si la oferta de pasto es escasa para la carga que se posee, el balance (demanda menos oferta) dará negativo, mientras que si hay exceso de pasto, el balance será positivo. Esta herramienta permite ajustar la carga animal y brinda información fundamental para la toma de decisiones vinculadas al manejo de la alimentación.
Conocer la disponibilidad de forraje es el punto de partida para una serie de decisiones de alto impacto sobre los resultados productivos en sistemas ganaderos con base forrajera. Es común que el productor destine parte de su tiempo y atención a observar la evolución de peso de los animales, pero son muchos menos los que prestan similar dedicación a las estimaciones vinculadas con la oferta forrajera de las praderas.
Disponibilidad forrajera
Es la cantidad de pasto por hectárea que hay en un momento dado. Varía de acuerdo al tipo de pastura, la estación del año, condiciones climáticas, fertilidad del suelo, manejos anteriores, carga animal, etc.
Para determinar la disponibilidad de pasto hay varios métodos. A los fines prácticos, se puede utilizar aros metálicos (o rectangulares) con superficies generalmente submúltiplo del metro cuadrado (por ej. 0,25 m2) para que se facilite la conversión a hectárea. Para efectuar el corte no hay nada más práctico que una tijera de tuzar. Se recomienda cortar al ras del suelo para evitar errores acarreados por variaciones en la altura de corte. El pasto cortado se debe pesar y secar una submuestra para saber cuánta materia seca (MS) posee. Este término nos indica cuanto queda luego de sacar toda el agua a la muestra. El horno o microondas son lugares factibles para hacerlo. Se debe tener precaución de que el forraje no se calcine. Para saber el porcentaje de MS se utiliza la siguiente fórmula:
Si hay lotes "overos" se deben realizar cortes en cada una de las zonas homogéneas. La exactitud del método depende de la cantidad de cortes que se realicen, de las diferencias en la disponibilidad de pasto observada y del tamaño del lote o parcela. Deberán hacerse entre 5 y 20 cortes en superficies de entre 5 y 50 ha.
Demanda forrajera
La cantidad de pasto que consume un animal está muy relacionada a su ganancia de peso.
Por eso, si aumentamos la carga animal, es decir les damos la misma cantidad de pasto a más animales, la ganancia de peso individual se reduce. Sin embargo, dentro de ciertos límites, esto puede determinar una mayor producción de carne por hectárea. Por otro lado, en categorías como la vaquilla de reposición, donde nos interesa que alcancen un adecuado peso al entore, la carga animal se debe ajustar para que la oferta de forraje garantice altas ganancias de peso, aunque esto determine menor producción de carne total por hectárea.
Si consideramos que el consumo en pastoreo de categorías livianas (entre 100 y 200 kg de PV) puede ser entre 2,5 y 3 % del peso vivo, la asignación (cantidad de pasto que se ofrece a cada animal) debe ser entre 3,5 y 5 % del PV dependiendo del objetivo de producción y calidad de la pastura.
Análisis de caso: Estimación de carga en un verdeo de raigrás.
Aquí se analizará el caso de estimación de carga para un verdeo de raigrás. Se cuenta con 50 ha de raigrás que ha sido subdividida en 7 potreros para hacer una rotación de 4 días de ocupación y 24 días de descanso. A los 75 días de la siembra se decide que está en condiciones de iniciarse el pastoreo y para ajustar la carga se realizan cortes de forraje para estimar la disponibilidad.
La categoría con que se va a utilizar el verdeo son terneros machos de 170 kg de peso vivo que son la recría del campo. Se decide asignarles un 3,5 %PV de pasto para ganancias de aproximadamente 650 g/día.
Cálculo:
Asignación (kgMS/animal) = peso animales (kgPV) x asignación (%) ÷ 100
Con esta metodología sencilla podemos aproximarnos en base a mediciones a la receptividad del verdeo. Esta cantidad de animales que podemos manejar cumpliendo con los objetivos de producción propuestos puede cambiar en el transcurso del ciclo de pastoreo en base a las condiciones climáticas, fertilización, etc. Por eso es necesario hacer ajustes periódicos de la carga. Una asignación del 3,5% del PV sería adecuada para mantener alturas remanentes del verdeo de aproximadamente 4-5 cm, es decir que habría una eficiencia de utilización de 70 %, acorde a los objetivos propuestos.
Ajustes de carga.
La altura remanente de la pastura cuando los animales dejan la franja que estaban ocupando es un muy buen indicador de cómo está funcionando el sistema de pastoreo. Como podemos ver en la figura 1 para el caso de raigras, la altura remanente nos determina las ganancias de peso de los animales. Por eso es importante fijar una altura remanente deseable en función de la respuesta animal que espero obtener sobre el verdeo.
Figura 1.- Relación entre la altura remanente de raigrás en estado vegetativo y reproductivo con la ganancia de peso de novillos en recría.
De esta manera, una vez establecida la carga inicial se deberán hacer ajustes periódicos en base a la altura remanente. Si la ocupación de la franja debería durar 4 días y a los 2 días hay una altura de 3 cm, esto nos está indicando que la oferta de pasto es escasa para la carga que calculamos, el balance (demanda menos oferta) es negativo.
Aquí debemos tomar una decisión:
resignamos ganancia de peso individual de los animales con riesgo de afectar la persistencia del verdeo manteniendo la carga o la bajamos. Otra alternativa podría ser la suplementación con alguna fuente energética como fue explicado en el Noticias y Comentarios nº 461. También puede pasar que a los 4 días, cuando les tocaría rotar, la altura remanente es de 6 cm. Esto estaría indicando que hay exceso de pasto, el balance es positivo y en consecuencia podría aumentar la carga.
Comentarios finales
Hay herramientas muy sencillas de implementar que nos ayudan a la toma de decisiones en el manejo del pastoreo. Estas decisiones, en la medida que sean en base a mediciones hechas sobre la pastura, tendrán el impacto productivo que estamos buscando.
TERMINOLOGIA EN PASTOS Y FORRAJES
Producción animal en pastoreo: Definiciones que clarifican significados y facilitan la comprensión y utilización de términos usados comúnmente
Durante las ultimas dos décadas ha habido un considerable crecimiento en investigación y producción animal en pastoreo. El cual se ve reflejado en el incremento de publicaciones relacionadas ha esta temática en las revistas de investigación mas importantes; por ejemplo: “Journal of Animal Science”. Este fenómeno ha llevado a un aumento paralelo en la confusión acerca de la terminología a emplear. Definiciones y términos específicos han sido, inapropiados y erróneamente implementados. Este problema es común en muchos otros campos de la tecnología, ya que existe una real presión en encontrar términos sencillos o frases cortas que describan conceptos o procesos complejos; por ejemplo, pastoreo. Esto genera dificultades y en algunos casos se prefieren frases relativamente largas, vagas y poco explícitas, ante alternativas más cortas y precisas (Hodgson, 1979). Como resultado, hoy en día se encuentra una gama de términos que refieren a un solo significado o definición; haciendo que la información generada resulte confusa y de difícil transferencia.
De la literatura surgen cuatro glosarios (Hodgson, 1979; Thomas, 1980; Allen et al., 1992 y Gibb, 1998) que dan a conocer definiciones comprensivas si bien amplias, de los términos a ser correctamente utilizados en estudios relacionados a praderas y animales en pastoreo. Basado en estos trabajos, el propósito principal de este artículo es presentar un listado de términos y conceptos, identificando entre ellos, aquellos de uso impreciso o incorrecto. Los términos se agruparan bajo los siguientes subtítulos: planta, el proceso de pastoreo, relación pastura/animal en pastoreo y manejo del pastoreo. El presente trabajo también pretende transferir y adaptar definiciones que clarifiquen significados y diferencias entre los términos incorrectamente empleados.
La planta
Tanto en esta como en las siguientes secciones se verterán conceptos que van de mayor a menor escala espacio-temporal.
Los términos, pradera, tapiz vegetal, pastura, pasto y forraje comúnmente son usados como sinónimos. Pradera es el término mas amplio y puede definirse, siguiendo a Milner y Hughes (1968), como el tipo de comunidad de plantas dominadas por gramíneas, leguminosas herbáceas y otras especies herbáceas mayormente semi-criptófitas, pudiendo estar presente una pequeña proporción de árboles y arbustos.
En una escala inferior e inmediata, incluiríamos el término tapiz vegetal, definido como: área de la pradera con cobertura continua de follaje menor a 1 m. de altura. Tapiz vegetal incluye las partes de plantas (no leñosa) por sobre y por debajo del suelo (Hodgson, 1979). Aunque la palabra tapiz es a menudo aplicada solamente a las partes superiores del tapiz vegetal, canopeo del tapiz vegetal es un termino menos confuso, ya que canopeo es comúnmente usado para referirse a la parte de la planta por sobre el nivel del suelo que absorbe y/o intercepta luz. Canopeo acarrea connotaciones de la distribución y arreglo de varias partes de las plantas (Hodgson, 1979); sin embargo, no hace referencia a su función en relación al proceso de pastoreo.
La cobertura o cobertura del suelo de un tapiz es la fracción de un área de suelo cubierta por el canopeo. Canopeo cerrado significa entonces, cobertura completa o intercepción del 95% de la luz visible incidente (Thomas, 1980). Indice de área foliar (IAF) es el área de hoja.
Siempre que se defina un concepto o término, la palabra figurara en negrita y cursiva.
verde (un solo lado) por unidad de área de suelo. Algunos investigadores miden solo la lámina. Sin embargo, otros miden la lámina más la mitad del área superficial de las vainas y pecíolos expuestos a la luz solar. Esto ultimo, puede agregar confusión. Al momento de determinar el nivel de IAF, podríamos hablar de tres niveles de IAF, que a veces se confunden: IAF máximo, el máximo IAF de hoja verde producido por un tapiz vegetal; IAF crítico, el cual intercepta el 95% de la luz incidente y IAF óptimo, en el cual la máxima tasa de crecimiento es alcanzada.
Los términos geometría del canopeo, estructura del canopeo y estructura del tapiz vegetal también son comúnmente usados como alternativa para un mismo concepto, a pesar de expresar diferentes conceptos. Geometría del canopeo es el término especifico que hace referencia a la distribución espacial y arreglo angular de las partes del canopeo. Estructura del canopeo es la distribución del arreglo de interrelaciones entre varios componentes del canopeo; incluye la geometría del canopeo la composición de especies y la densidad, tamaño y edad de macollos y estolones, hojas y otras partes de plantas. El tercer término, estructura del tapiz es tan general que desafía una definición estricta y está limitado a un uso coloquial; abarcando la manera en que se distribuyen las partes de la planta en el tapiz vegetal, incluyendo estructura del canopeo.
En estudios del canopeo comúnmente se miden un número determinado de ángulos. El ángulo del macollo es el ángulo entre un macollo y la horizontal y ángulo de la hoja es el ángulo en el cual la lamina se subtiende desde el macollo, medido desde la superficie adaxial de la hoja hasta la lígula. Angulo del follaje, por otro lado, es el ángulo medio con respecto a la horizontal de los ejes longitudinales de los elementos del follaje en un canopeo u horizonte de un canopeo.
Descendiendo en escala un nivel mas, mencionemos otros dos términos que describen material similar y se prestan a confusión. El primero es: tallos totales. Tallo total se refiere a vástagos aéreos incluyendo sus partes más bajas, las cuales pueden ser subterráneas. También podrían incluirse aquí estolones, pero no bulbos, haplocormos y rizomas, ya que dependerían del contexto en que se los evalúa. En segundo lugar, partes superiores totales; las cuales por supuesto, son aquellas partes de las plantas por sobre el nivel del suelo, por ejemplo macollos en gramíneas y estolones en leguminosas rastreras. Tanto macollos como estolones, se consideran como unidades productivas de la planta y están compuestos por elementos del follajecomo ser lámina, vainas, foliolos y pecíolos.
El peso instantáneo y total de los elementos del follaje por unidad de área, medido al nivel del suelo, se define como masa de pasto (ver siguiente sección). La acumulación de pasto (estrictamente acumulación neta) es la acumulación de masa de pasto entre sucesivas medidas instantáneas. Crecimiento de pasto está definido como el desarrollo y aumento del tamaño y peso de los macollos y/o estolones. El término acumulación de pasto manifiesta exactamente lo que se está midiendo, y es la diferencia entre la tasa de crecimiento de un nuevo material vegetal y la tasa de pérdida debido a la senescencia, descomposición y/o remoción por insectos, por ejemplo. Acumulación de pasto se prefiere a lo comúnmente usado como producción de pasto, yaque este ultimo es un término meramente descriptivo y general.
El proceso de pastoreo
Ahora bien, antes de entrar a la complejidad del proceso de pastoreo, nos preguntamos: ¿Donde pastorean los animales? Obviamente, la respuesta es: en la Pastura; definida como área del tapiz vegetal, usualmente rodeada por un alambrado y considerada como unidad funcional para el pastoreo (Hodgson, 1979). La segunda interrogante que nos planteamos es: ¿Qué es lo que consumen?… o mas bien ¿pastorean? La respuesta es pasto, aunque también más que obvio, definámoslo. Se define como Pasto a las partes del nivel superior de una población de plantas herbáceas contemplada como la acumulación del material vegetal con características de masa y valor nutritivo, pero no de organización o estructura (Hodgson, 1979). Aquí cabe definir Pastoreo; el cual es el proceso de defoliación por animales de las plantas de la pradera. Defoliación es el proceso de remoción completa o parcial por parte de los animales en pastoreo o maquinas cosechadoras de la parte superior de la planta viva o muerta. Convenientemente, defoliación se debe aplicar a las plantas del tapiz vegetal para y asi diferenciarlas del ramoneo de arbustos y árboles. Tanto defoliación como ramoneo son procesos dinámicos y continuos donde comportamientos ingestivos y digestivos interactúan en espacio y tiempo (Utsumi, 2002). Proceso, es un termino utilizado en ecología para describir un grupo de acciones que definen un resultado (Barrows, 1996), con un objetivo en particular; el caso de pastoreo el consumo de pasto. Agreguemos que en este pastoreo implica búsqueda, captura, ingesta y procesado del pasto consumido. El término pasto consumido se refiere a la masa de pasto por unidad de área removida por animales en pastoreo. Aquella removida por medios mecánicos es pasto cosechado.
El animal se enfrenta ante un escenario de pastoreo heterogéneo per se, ya que no podemos obviar la variabilidad temporal, horizontal y vertical (diferencia entre estratos de pastoreo, dada por la diferente relación entre los elementos del follaje). La existencia de dicha heterogeneidad no necesariamente implica un consumo parcial de esa pastura. Aunque esto podría llevar igualmente a una secuencia discriminatoria en la actividad de pastoreo. Preferencia es el término usado por Hodgson (1979) para referirse a la discriminación (espacial) ejercida por los animales entre componentes del tapiz vegetal y partes de esos componentes.
Este término describe la respuesta animal, pero no implica mecanismos determinantes de dicha respuesta. A pesar de ello, Hodgson (1979) sugiere su uso hasta determinar la importancia relativa de varios factores involucrados en el proceso de pastoreo. Recientemente estudios mas detallados de comportamiento ingestivo de rumiantes en pastoreo, usando registradores automáticos de movimientos mandibulares, evidencian definitivamente una actividad discriminatoria de este proceso a lo largo del día (Gibb et al., 1998; Taweel, 2004; Gregorini et al., 2006)
La Selección, ha sido definida como la preferencia modificada por el ambiente. Podríamos decir que para animales en pastoreo, selectividad es una función de la preferencia, determinada por las posiciones relativas de los componentes preferidos del tapiz vegetal y su distribución dentro del canopeo. Sin embargo, deberíamos mirar al proceso de selección, como aquella acción nacida de la relación intención/preferencia modificada por el ambiente, mas que el simple resultado de dicha relación (M. J. Gibb pers. com.).
Pasemos ahora a algunos términos que nos conducirán a cuestiones mas practicas. Por ejemplo, todavía se usa "disponibilidad de pasto", aun sabiendo que el pasto no esta completamente disponible para el animal, debido a impedancias ingestivas (M. H. Wade, com. pers). A pesar de ser muy usado, este término debería evitarse. En este caso, simplemente, deberíamos hacer referencia a masa de pasto en oferta y luego si decir cuanto de esa masa de pasto “es cosehechable por el animal”. Disponibilidad puede implicar una suposición injustificada acerca de la accesibilidad del pasto para animales en pastoreo. En última instancia se prefiere el término alternativo, facilidad de prehensión. Este término se define como la facilidad con la cual los componentes del tapiz vegetal pueden ser alcanzados y asidos con la boca durante la ingestión. Allden y Whittaker (1970) sostienen que la facilidad de prehensión es función principal del tamaño de los componentes morfológicos de la planta en cuestión y de su ubicación dentro del canopeo. Lo cual, es análogo a accesibilidad intrínseca. El término es cualitativo y es por lo tanto usado en un sentido relativo; pudiendo ser cuantificado solamente, en términos de su efecto sobre la tasa de consumo de pasto (Hodgson, 1979).
Para describir mejor el proceso de pastoreo se debería incluir información acerca de la intensidad, tasa de consumo de pasto, su frecuencia y cuando sea posible su uniformidad. La cantidad removida de pasto en un solo pastoreo ya ha sido definida como el pasto consumido. La relación entre la cantidad removida y cantidad inicial de pasto es la intensidad de pastoreo. Ambas definiciones son importantes en muchas circunstancias, por ejemplo para determinar el remanente de pasto, cantidad que resta luego del pastoreo. El pasto en oferta, el pasto consumido y el remanente de pasto, podrían expresarse en términos de pasto total o de alguno de sus componentes. La tasa de consumo de pasto es la cantidad de pasto consumido por unidad de tiempo (masa por unidad de área y tiempo durante un período de pastoreo). La uniformidad de pastoreo es esencialmente un término que describe la distribución del pasto residual dentro de un área definida de pastoreo; con graduación desde irregular hasta al azar, en relación a los límites de un área de pastoreo aunque no a unidades individuales del vegetal (macollos, tallos y estolones). Es necesario mencionar que esta condicionara la subsiguiente defoliación (Burns y Sollenberger, 2002).
Relación pastura/animal
Pastoreo es un verbo que la TGLGA (1992) sugiere debe ser usado en vos activa con el “animal” como sujeto. El verbo no debería usarse en vos pasiva con la “persona” como sujeto. Es muy difícil tratar de traducir en forma consistente y precisa estos conceptos tan complejos. Por lo tanto, vayamos a algo que de nuevo resulta obvio. ¿Qué hace un “pastor”?... Pastorea sus animales. ¿Qué hacen los animales? Pastorean pasto… Ambas cosas son correctas (M. H. Wade com. pers.). Por cuanto, tomaremos a pastoreo en ambas voces, tanto para “animales” como “personas”.
En la sección anterior nos detuvimos en el pastoreo como proceso que describe un grupo de acciones y define un resultado (objetivo en particular), consumo de pasto. Ahora, empecemos a tratarlo desde un punto de vista mas productivo. Por lo tanto pongamos en la mesa la palabra “eficiencia”.
La eficiencia de pastoreo ha sido definida de dos modos: a) el pasto consumido en cada pastoreo expresado como la proporción de la masa de pasto en oferta, o más bien b) el pasto consumido, expresado como la proporción de la acumulación de pasto en el mismo intervalo de tiempo; ya sea en un solo o serie de pastoreos. Para un solo pastoreo la definición a ) es sinónimo de intensidad de pastoreo. La definición b) se prefiere porque evita la dificultad de contar el remanente de pasto más de una vez (Leaver 1976), y es más útil para describir la dinámica de la acumulación de pasto y su consumo. Es preferible usar esta última definición en términos del crecimiento de nuevo pasto más que para su acumulación neta; sin embargo rara vez se realiza.
La eficiencia de conversión de pasto pastoreado en producto animal (carne, leche, lana), esta ampliamente determinada por el nivel de consumo de pasto y su influencia de partición entre la energía de mantenimiento y la energía de producción (Hodgson 1990; Dougherty, 1991). Eficiencia de utilización de pasto es definida como la relación entre producto animal y el pasto acumulado, y es el producto de la eficiencia de pastoreo y la eficiencia de conversión. Todas estas eficiencias pueden ser descriptas en términos de las relaciones de peso húmedo y seco del pasto y producto animal, o de algún componente (e. g. energía, nitrógeno).
El balance… Varios términos son adecuados para describir el balance entre la demanda, la oferta y el suministro de pasto en sistemas de pastoreo. La presión de pastoreo se define como el número de animales de una categoría definida por unidad ponderada de pasto (Mott, 1960). Greenhalgh et al., (1966), redefinieron presión de pastoreo en términos de peso de pasto ofrecido a una vaca por día, llamando a este concepto asignación diaria de pasto. Ambos conceptos están bien establecidos y son de uso general. Aquí consideramos a la asignación una herramienta de manejo (Mejis, 1981); por lo tanto, preferimos y sugerimos el término asignación de pasto, definido por la TGLGA (1992). El cual es la relación entre el peso de pasto (materia seca) por unidad de área y numero de unidades animales o de consumo de pasto en cualquier periodo de tiempo. Este balance sería mejor expresado como la relación entre la masa de pasto en oferta (o pasto crecido en una determinada superficie) y el consumo potencial de pasto por unidad de área (determinado por el número de animales, y por las características del animal y del tapiz vegetal). El consumo potencial en general estimado (calculado) en base al peso vivo. Esto induce a sub y sobre estimaciones; en definitiva falta de precisión. Por lo tanto, para usar esta expresión se debe esperar una predicción más exacta de la ingesta potencial de pasto.
La presión de pastoreo es la inversa de la asignación de pasto. La asignación de pasto, normalmente se usa en el contexto de una ración predeterminada de pasto; mientras que la presión de pastoreo puede describir los resultados de un cambio en el balance entre crecimiento y consumo de pasto. Ambos conceptos permiten evaluar instantáneamente el balance entre la demanda y la oferta de pasto en sistemas de pastoreo continuo, donde existen relativamente pocos cambios de las características del tapiz vegetal. El concepto de asignación de pasto también es apropiado para sistemas de pastoreo intermitente, donde pueda ignorarse el aporte del crecimiento de pasto actual (en ese lapso de tiempo).
Manejo del pastoreo
Dentro de lo que llamamos “sistemas de pastoreo”, se encuentran herramientas especificas para balancear la conflictiva relación entre la captura de energía solar, la cosecha de pasto y la conversión de nutrientes aportados por el pasto. Dichas herramientas se denominan métodos de pastoreo. De hecho la elección de términos para describirlos siempre han creado dificultades y continuará haciéndolo mientras insistamos en inventar palabras o frases cortas que describan rutinas específicas y muchas veces complejas. En general, estos métodos son diseñados principalmente, para aumentar la producción animal en un tiempo determinado, mediante la mejora y/ o estabilización de la cantidad (eficiencia de captura de le energía) y/ o el valor alimenticio (eficiencia de conversión) del pasto producido y/ o consumido (eficiencia de pastoreo).
Básicamente, se diferencian dos métodos de pastoreo: continuo e intermitente, que a la ves, pueden ser subdivididos de acuerdo al tiempo de permanencia de los animales en la parcela. Este primer caso (pastoreo continuo), un número fijo de animales permanece en un área especificada por un prolongado período de tiempo; existiendo dos variables, “carga fija” y “carga variable” (Figura 1).
Figura 1: Métodos de manejo de pastoreo.
El Pastoreo intermitente envuelve una secuencia regular o un arreglo más o menos formalizado de defoliaciones y descansos, sobre un cierto numero de parcelas. La forma más común del pastoreo intermitente es el pastoreo rotativo, el verdadero pastoreo rotacional y no racional, según Voisin (1959). Las divisiones en la pastura pueden ser hechas con alambres permanentes o temporales; en el caso más extremo el pasto es diaria u horariamente asignado, mediante el uso de alambres temporales (eléctricos), este tipo de pastoreo intermitente se llama pastoreo en franjas diarias u horarias. En pastoreos intermitente, un ciclo de pastoreo incluye un período de pastoreo más un periodo de descanso.
La frecuencia y la intensidad de defoliación dependerían directa y solamente de la carga animal instantánea y la duración del período de pastoreo. Las cuales son características variables del diseñado o elección del método de pastoreo.
La carga animal ha sido definida de un modo u otro como el número de animales de una categoría específica por unidad de área total, o su recíproca, área total por animal, en un período de tiempo. La primera definición es más útil cuando se considera la producción en un sistema de pastoreo, la segunda cuando se considera la asignación de pasto por animal. La carga animal instantánea,solo se refiere al número de animales por unidad de área que realmente esta siendo usada para pastoreo en un punto en el tiempo. Es de nuestra incumbencia advertir que ninguna de estas expresiones involucra alguna presunción acerca de si los animales realmente hacen uso del total de la pastura en cuestión y/o pasto al que tienen acceso o no.
Finalizando, digamos que diferentes categorías de animales pueden ser físicamente separadas en ambos métodos de pastoreo, en un menor a mayor grado. Corderos y terneros pueden pastorear áreas donde sus madres no pueden llegar, “creep grazing” y diferentes grupos de animales pueden ser confinados a subdivisiones dentro de la misma secuencia rotacional (e. g. sistemas lideres y seguidoras (Leaver 1976). En estos casos es importante distinguir entre la rotación de animales y la rotación de períodos de pastoreo y descanso de áreas específicas, los dos pueden ser muy distintos.
Comentarios finales
El propósito de este artículo fue presentar un listado de términos y conceptos, identificando entre ellos aquellos de uso impreciso o incorrecto; transfiriendo, adaptando y redefiniendo conceptos que clarifiquen el significado de sus definiciones. El real sentido de la palabra es el significado que le da la persona que los usa. Aunque esto no sea completamente verdad para los términos técnicos especializados, este ejercicio solo se probará con provecho si las adaptaciones de las definiciones y redefiniciones son aceptadas.
Agradecimientos
Damos un especial agradecimiento a Kun Wakita, Ings. Agrs. Roberto Refi, Oscar Ansin, Mariano Eirin, Mario Ursino, Mario Curotto, a los Drs. Michael Wade y Malcolm Gibb, por sus aportes y sugerencias durante la preparación de este trabajo.
Bibliografía
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Datos de los Autores: Pablo Gregorini (Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, Universidad Nacional de La Plata, Argentina.
USDA-ARS, Pasture Systems and Watershed Management Research Unit Bldg. 3702, Curtin Road, University Park, PA 16802 USA.), Lorena Agnelli y Carlos Masino (Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, Universidad Nacional de La Plata, Argentina.)
El trabajo fue producido en Argentina por los mencionados profesionales de La Universidad Nacional de La Plata; uno de ellos - el Ing. Agr. Pablo Gregorini - actualmente desempeña sui trabajo en la Agencia de Servicio Agricola del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA-ARS)
GANADERIA SUPERINTENSIVA
Como sostener 30 animales por hectárea
En el siguiente aporte técnico, se describe el procedimiento que se debe seguir para eliminar los sistemas rudimentarios y tradicionales que hacen que nuestras tierras ganaderas sean “inadecuadamente explotadas” y hacer un uso mas eficiente de las tierras y de los pastos, para aumentar a mas de treinta el numero de animales por hectárea y obtener los máximos rendimientos por unidad de área, tiempo, capital y trabajo en nuestras explotaciones ganaderas.
El Pasto Elefante es un gran productor de forraje y se ha comprobado que un metro cuadrado de Pasto elefante produce mas de seis (6) kilogramos (Kg.) de forraje verde por corte, cada 36 días, en suelos fértiles, clima y humedad apropiada. Es decir que, bajo fertilización, clima y riego adecuado, el elefante puede producir más de 60 ton de forraje verde por hectárea, a intervalos de 5 a 6 semanas durante todo el año. Teniendo en cuenta tal producción de forraje, el periodo de recuperación del pasto y el consumo diario de un animal, que puede estimarse en 40 Kg. de forraje verde en promedio, se puede plantear la siguiente situación.
Una hectárea (10000 m2) dividida en 36 cuadrados iguales, produce 36 parcelas de 277 m2 cada una (ver figura Nº 01) (10000/36=277,7).
Cada parcela de 277 m2 debe producir 1660 Kg. De forraje verde, si un metro cuadrado produce 6 Kg.; 277,7 x 6 = 1660 Kg. Si un animal se come 40 Kg. de forraje verde al día, 1660 Kg. de forraje deben sostener a 41 animales (1660/40=41).
Un animal se come el 10 Kg. diarios por cada 100 Kg. de peso; Así, un animal de 300 Kg. se come 30 Kg. de forraje al día; Un animal de 400 Kg. se come 40 Kg. de forraje verde al día; Un animal de 500 Kg. se come 50 Kg. de forraje al día.
De tal suerte que al iniciar la ceba los animales pueden comerse, en promedio, cerca de 30 Kg. diarios por animal; Ya que su peso es aproximadamente 300 Kg. Por tanto, una parcela de 277m2 de Elefante que produce 1660 Kg. de forraje, nos pueden sostener alrededor de 55 animales de ese peso, si no hay perdida (1660/30 =55).
En la mitad de la ceba los animales (400 Kg.) pueden comerse un promedio de 40 Kg. de forraje al día. Por tanto una parcela de 277 m2 puede sostener 41 animales (1660/40 =41).
Al final de la ceba los animales (500 Kg.) pueden comerse un promedio de 50 Kg. de forraje al día. Por tanto una parcela de 277 m2 puede sostener 33 animales (1660/50 = 33).
Si para fines practico, consideramos que el consumo diario es de 40 Kg., podemos afirmar que una parcela de Elefante de 277 m2 que produce 1660 Kg. de forraje cada 36 días, nos proporciona forraje suficiente para mantener 41 animales.
Si disponemos de 36 parcelas d este tipo, cortadas previamente con un día diferencia, esteremos en condiciones de mantener continuamente 41 animales, ya que cada vez que se coseche una parcela, habrá otra que ha descansado 36 días y estará en condiciones de ser cosechada nuevamente.
La figura 1 muestra como debe dividirse una hectárea en 36 cuadros iguales.
La figura 02 muestra como debe escalonarse previamente la producción, cortando cada día una parcela de 277 m2, con el objeto de disponer diariamente de una parcela cuyo pasto ha tenido 36 días de recuperación y puede sostener 41 animales.
Es importante que una vez establecido el pasto Elefante, se corte sistemáticamente una parcela cada día, antes de iniciar el ensayo. Cuando se corte la ultima parcela, se habrá logrado el escalonamiento propuesto; La primera Parcela tendrá treinta y seis días de haber sido cortada, estará en condiciones de ser cosechada nuevamente y puede empezarse el ensayo que consiste en proporcionar diariamente el forraje producido por una parcela de 277 m2 de pasto Elefante: Este se debe dar picado a los animales en confinamiento, en un establo donde se disponga de comederos, bebederos y saladeros y no tengan donde caminar demasiado(puedan moverse y caminar libremente sin estorbarse unos con otros).
En la tabla Nº 1 se muestra la capacidad de sostenimiento teórico por hectárea, del pasto Elefante, sobre la base de consumo diario de 40 Kg. de forraje por animal y un periodo de recuperación de 36 días, bajo diferentes producciones de forraje y considerando parcelas de 277 m2, con producciones escalonadas.
Tabla Nº 01 Capacidad de Sostenimiento
Aunque se ha probado que el periodo recuperación del pasto Elefante es de 36 días (Bajo fertilización, riego permanente y buenas prácticas de manejo), es posible que por condiciones de suelo, clima etc., este periodo se prologue a 42 días (6 semanas). En tal caso la hectárea debe dividirse en 42 cuadrados o parcelas iguales de 238 m2 . El procedimiento a seguir seria similar al descrito anteriormente, para parcelas de 277 m2. La capacidad teórica seria de 35 animales por hectárea, si la producción se mantiene en 6 Kg. de forraje verde por metro cuadrado y el consumo de 40 kg. de forraje verde. Es muy importante que el ganadero tenga suficiente criterio para disminuir o aumentar el número de animales en caso de que el forraje producido diariamente sea menor o mayor que el esperado, es decir, si falta o sobra forraje para sostener el número de animales con que empezó.
En la tabla Nº 02 se muestra la capacidad de sostenimiento teórico, por hectárea, del pasto elefante, sobre la base de un consumo diario de 40 Kg. de forraje verde por animal y un periodo de recuperación de 42 días, bajo diferentes producciones de forraje y considerando parcelas de 238 m2, con producciones escalonadas.
Es necesario recalcar que el éxito del sistema descrito, solo se garantizara bajo las siguientes condiciones:
- Buenos suelos
- Clima apropiado
- Fertilización periódica
- Riego en épocas de verano
- Manejo adecuado de los animales.
Solo se necesita un obrero, una mula y una picadora de pasto para el manejo de una hectárea de pasto Elefante.
Tomado del libro “Establecimiento y Manejo de Pastos y Forrajes” Autores Francisco Villamizar A y Fernando Villamizar R
jueves, 15 de marzo de 2012
Leguminosas arboreas tropicales para alimentacion de caprinos
Potencial forrajero de especies leguminosas arbóreas y arbustivas en el bosque seco tropical para Caprinos
Tradicionalmente la explotación Caprina se lleva a cabo a pastoreo con ramoneo sobre especies arbustivas, arbóreas y herbáceas anuales, de variable valor nutricional; predominando sistemas con bajos recursos económicos y tecnológicos, con poca eficiencia en manejo de las pasturas y de animales, donde generalmente los rebaños están a pastoreo continuo y en pocos casos rotativo, con ningún o poco uso de riego (la evaporación puede triplicar a la precipitación) y nula o muy poca fertilización (química u orgánica); los suelos donde crecen estas plantas son de mediana a baja fertilidad natural, de manera que la explotación continua de los mismos tiende a degradarlos, con un incremento constante de la presencia de plantas indeseadas, con alta concentración de sustancias tóxicas a los animales (abortivas, postrances o simplemente venenosas) y fuertemente armadas con espinas, con la consecuente disminución gradual de la calidad del forraje ofrecido al rebaño.
Estas causas explican, parcialmente, buena parte de la baja producción de los rebaños caprinos en nuestro país, con lactancias menores a 90 días, producciones de leche inferiores a 250 g/cabra/día, ganancias de peso menores de 25 g/animal/día y partos sencillos. Si a esto se le suma un incremento constante de la inseguridad y de los costos de producción por causas inflacionarias, que limita enormemente la posibilidad de subsidiar la ración de las cabras con alimentos concentrados, subproductos de la agroindustria de cereales, vitaminas y minerales; definitivamente estamos obligados a explorar alternativas económicamente factibles para mantener e incrementar la producción de carne y leche, haciendo uso eficiente de los recursos naturales que poseemos, sin poner en riesgo los suelos ni el ambiente, pero ofreciendo al animal mejores condiciones para que produzca y se reproduzca eficientemente en condiciones tropicales.
Es, por las razones antes expuestas, que un grupo de investigadores de la Unidad de Investigación en Producción Animal del Decanato de Agronomía de la UCLA, se han dedicado a explorar las posibilidades de aprovechar recursos forrajeros leguminosos de origen local o nativo, de naturaleza arbustiva o arbórea y que sean capaces de crecer en condiciones de restricción de humedad del suelo durante largos periodos (3 a 6 meses), con fertilidades intermedias y con el menor riesgo posible a la salud del animal.
Acacia Glomerosa
Por ello, durante los últimos 6 años se han evaluado más de 14 especies de leguminosas nativas del bosque seco tropical y del semiárido de los estados Lara, Yaracuy y Falcón, que han sido seleccionadas por observación directa del consumo de cabras a pastoreo y por sugerencia de productores que han sido encuestados para tal fin, como lo son: Chiquichiqui (Cassia tora), Sierra Iguana (Acacia tamarindifolia), Cujicillo (Mimosa triana), Caudero (Mimosa arenosa y Mimosa caudero), Brusca (Cassia accidentalis), Palo de arco (Apoplanesias cryptopetala), Carbonero o Tiamo (Acacia polyphylla o glomerosa), Carbonero Blanco ó Tiamo Blanco (Piptadenia robusta), Espinillo (Parkinsonia aculeata), Uveda o Cují Negro (Acacia macracanta), Bolsa de Gato (Diphysa carthaginesis), Platanico (Cassia emarginata), Una de Gato (Pithecellobium dulce), Cují (Prosopis juliflora) y el Haematoxylum brasiletto. Todas estas leguminosas son capaces de proveerse del nitrógeno necesario para su vida sin ser abonadas con urea u otra fuente nitrogenada, al fijarlo simbióticamente, además de ser capaces de tolerar altas concentraciones de calcio en el suelo, siendo uno de los nutrientes más limitantes para su vida la disponibilidad de fósforo; lo cual hace relativamente económica las explotación de las mismas.
Actualmente, de las especies mencionadas, se han evaluado agronómicamente y/o el valor nutricional de plantas de los géneros Acacia (A. tamarindifolia, A. macracantha, A. polyphylla), Pithecellobium (P. dulce), Mimosa (M. arenosa), Prosopis (P. juliflora), Haematoxylum (H. brasiletto), así como la posibilidad de conservarlas mediante deshidratación o por ensilado en melaza, para poderlas incorporar en raciones para rumiantes cuando se tenga poca disponibilidad de biomasa forrajera para ofrecer a los animales en la época crítica. En la tabla 1, se resume el valor nutritivo de las especies mencionadas, la presencia de compuestos antinutricionales y las digestibilidades de algunas de las fracciones nutritivas de las raciones ofrecidas a rumiantes.
Las leguminosas, indistintamente cambien las condiciones climáticas su valor nutritivo cambia poco a nivel de las hojas, manteniendo su valor de proteína y digestibilidad muy uniformes durante el año, lo cual les permite mantener un equilibrio en la calidad nutricional del follaje a través del año, indistintamente la época climática, lo contrario ocurre en las gramíneas naturales e introducidas, las cuales disminuyen drásticamente su calidad (incremento drástico de la concentración de fibra en follaje) en el período de menor disponibilidad de agua, tendiendo a una disminución de la proteína en la medida que van madurando o lignificando sus tallos.
Los trabajos conducidos por el Prof. José Rincón González en la UCLA (2003) nos revelan que plantas del género Acacia y Pithecellobium pueden producir de 3000 a 12000 kg de materia seca de follaje por ha / año, durante el período de ocurrencia de las lluvias y con frecuencias de corte de 90 a 120 días. Esto solo en condiciones de secano (precipitación anual entre 600 y 800 mm), sin fertilización complementaria y haciendo uso de corte de la biomasa total producida (poda no selectiva).
La experiencias obtenidas ensilando material vegetal usando melazas de caña de azúcar, indican que la misma tiene un efecto neutralizador de polifenoles y taninos cuando es usada en niveles entre 25 y 50 %, mejorando dicho efecto aun más cuando se seca al sol el material vegetal a ensilar durante 24 a 72 horas, reduciendo el efecto negativo que podrían tener los compuestos secundarios presentes en estas plantas. El material ensilado, proveniente de hojas frescas o deshidratadas parcialmente, puede ser almacenado durante 56 a 112 días sin cambios sustanciales en su calidad y con una mínima pérdida de efluentes, a diferencia de los silos realizados con gramíneas cuya naturaleza siempre permite pérdidas significativas de efluentes y calidad. El material obtenido es de olor agradable y fácilmente aceptado y consumido por los rumiantes. Los silos experimentales son de plástico y los pilotos son hechos de adobes y recubiertos de plástico, pudiendo almacenar cantidades variables de mezcla entre 1 y 12 m3 a un costo muy bajo.
Por otra parte, las observaciones sobre la fonología de especies y su comparación con el contenidos de compuestos secundarios indican, en forma general, que las plantas deben ser cosechadas antes del inicio del periodo de fluoración cuando están maduras, ya que en esta etapa poseen el menor contenido de polifenoles y sustancias a fines; pero en ningún momento durante el crecimiento activo, ya que en este momento tienen los niveles más elevados de dichas sustancias, al menos para especies nativas de los géneros Acacia y Mimosa.
Tabla I. Composición química de plantas nativas y partes vegetales ensilados con potencial para alimentar Cabras.
| Planta | MS (60ºC) | PC | FIDN | FIDA | Hemicelulosa | Cenizas | PT % | FS % | TT % |
| A. glomerosa, hojas | 93,8 | 20,0 | 64,9 | 51,1 | 13,9 | 8,66 | 2,3 | 0,04 | 2,3 |
| A. macracantha, hojas | 88,9 | 34,3 | 71,9 | 56,2 | 15,8 | 6,62 | 13,2 | 0,03 | 13,2 |
| A. tamarindifolia, hojas | 92,5 | 35,1 | 73,6 | 48,9 | 24,6 | 4,99 | -- | -- | -- |
| Mimosa arenosa, hojas | 87,5 | 21,9 | 64,6 | 20,3 | 44,3 |
| 5,1 | 0,02 | 5,1 |
| Pithecellobium dulce, hojas | 50,5 | 19,4 | 70,0 | 50,7 | 19,2 | -- | -- | -- | -- |
| Acacia macracantha, vainas | 92,9 | 13,4 | 46,1 | 29,9 | 16,1 | 4,25 | 9,8 | 0,02 | 9,7 |
| Vainas de P. juliflora ensiladas 50:50 con melaza | 78,5 | 11,1 | 56,9 | 41,1 | 15,8 | 7,24 | -- | -- | -- |
| Hojas frescas de A. macracantha ensiladas 55:45 con melaza | 82,9 | 12,4 | 34,1 | 27,0 | 7,1 | 5,72 | 12,2 | 0,02 | 12,1 |
| Hojas frescas de M. arenosa ensiladas 75:25 con melaza | 61,1 | 17,9 | 47,9 | 40,4 | 7,5 | -- | -- | -- |
|
MS: Materia seca. PC: Proteína Cruda. FIDN: Pared celular. FIDA: pared celular menos hermicelulosa. PT: Polifenoles totales. FS: Fenoles simples. TT: taninos totales.
Fuente: Los datos citados son el producto de trabajos especiales de grado Tutelados por el Prof. G. Nouel y el Prof. Rincón en la UCLA-UNEXPO entre los años 2002 y 2004.
El uso de estas especies se justifica en los sistemas de producción que no dispongan de otras opciones de alimentación durante el período de escasez y cuando no se cuente con otras fuentes económicas de proteínas, a pesar de las limitaciones que pudiese tener el consumo voluntario por presentar sustancias que lo limiten, al compararlas con las gramíneas, sin embargo, hay que considerar los costos de establecimiento, corte y acarreo que ocasiona su utilización.
Especies como la Acacia glomerosa (Tiamo) han resultado en una digestibilidad (real) superior a especies explotada masivamente, como la Leucaena leucocephala (Yépez et al., 2003; 2004) con 79,83 % de digestibilidad de la Materia orgánica y 83,19 % de la pared celular, en raciones que contenían de 18 a 37 % de hojas de la leguminosa, manteniendo consumos similares de la mezcla de alimentos ofrecidos.
Las explotaciones con rumiantes deben ser de semiextensivas mejoradas a semiintensivas. Dentro del sistema se debe dar paso al confinamiento total del rebaño, partiendo del confinamiento de las crías, usando material vegetal preservado para alimentar el Rebaño. Con niveles de producción en ovinos para carne (50 a 150 g/d) y lana (1 a 2 kg / animal / año), cabras para leche (0,7 a 1,5 lt/d) y carne (50 a 100 g / d), considerados como niveles intermedios que pueden ser incrementados gradualmente en la medida que plantaciones forestales de leguminosas forrajeras se desarrollen en plazos de 5 a 10 años, en todos estos sistemas el aprovechamiento integral del estiércol es fundamental en el reciclaje de nutrimentos y mejoramiento de la calidad del suelo, generando suficiente energía y proteínas para poder duplicar dichas cifras siempre y cuando se cuente con un mejoramiento animal continuo.
Se plantea, además, la integración de los sistemas de producción caprina con la agroindustria de la caña de azúcar, para el desarrollo de alimentos para rumiantes; donde el bagacillo de caña de azúcar es un producto de muy bajo valor nutricional y pocas alternativas de uso industrial o agroindustrial (aglomerados de madera o fuente de energía para calderas en la industria azucarera), obtenido del proceso de prensado para la extracción del jugo para la manufactura del azúcar. Usando procesos conjuntos de ensilaje y amonificación se ha logrado obtener un alimento energético fibroso de calidad intermedia capaz de ofrecer materia seca para la fermentación ruminal a bajo costo. El uso de mezclas de bagacillo fresco con 25 % de melaza y niveles de urea en silo de 40 kg por tonelada de MS, permite lograr un proceso de amonificación eficiente en períodos de 7 a 14 días de ensilaje, con un valor de la mezcla en el orden de los 47.550 Bs / tonelada de material fresco, almacenado a la sombra en silos de polietileno, con un temperatura ambiental entre (20.-noche.- y 30.-día.- grados Celsius), con el siguiente valor nutricional:
| Mezcla | MS | Cenizas | PC | pH | FIDN | FIDA | Ca | P |
| 75/25 | 35,8 | 28,75 | 16,2 | 8,03 | 49,23 | 28,75 | 0,03 | 0,004 |
| 70/30 | 33,2 | 30,32 | 13,9 | 8,22 | 56,58 | 43,82 | 0,02 | 0,004 |
Hernández, A. y A. Mujica (2003)
En el estado Lara, se encuentran establecidos un variado conjunto de sistemas de producciones pecuarios, contrastando sistemas con bajos recursos económicos y tecnológicos, con poca eficiencia en manejo de las pasturas y de animales, estableciendo como estrategias la utilización de gramíneas introducidas en conjunto con el ramoneo de árboles autóctonos sin ningún tipo de manejo. Por otro parte, se presentan sistemas con introducción de gramíneas bajo sistemas de riegos, utilizadas en la alimentación de rebaños estabulados, en ambos extremos no se observa que se estén obteniendo la máxima producción de forrajes, posiblemente causado por las condiciones climáticas y de manejo agronómico.
Es un objetivo de todo productor pecuario buscar la máxima rentabilidad de su negocio a través de la producción animal, esto ha causado durante años la búsqueda de alternativas de alimentación que aseguren este objetivo, esto ha permitido la introducción de una forma controlada o no de especies forrajeras que tal vez no se adaptan a los sistemas de manejo de cada explotación sobre todo aquellas ubicadas en el semiárido y árido, lo cual ha implicado el establecimientos de sistemas de riego, fertilización y deforestaciones de grandes extensiones de bosques, sin embargo, en la mayoría de los casos la producción de los forrajes no llega a satisfacer las demandas nutricionales requeridas por los animales para expresar el máximo de producción deseado.
En este sentido encontraremos sistemas de producción bovinos poco tecnificados a los muy tecnificados, por lo tanto es oportuno aclarar que la obtención de cantidades máximas de producción animal a largo plazo solo es posible cuando tomamos conciencia de que la producción de los pastos está condicionada a la expresión "Socialmente Deseable", lo cual obedece a los intereses de cada sociedad o tipo de productor, pero siempre en términos de maximización de acuerdo a los niveles técnicos - económicos de cada uno y al menor impacto sobre el medio ambiente para garantizar la producción a las nuevas generaciones por venir.
En fin, la potencialidad del ambiente semiárido es alta, la superficie de tierras sin uso definido es abundante y su costo es bajo; se requieren programas de fomento, difusión, información e investigación que converjan con políticas definidas de apoyo al campesino arraigado y promuevan la inserción al medio de jóvenes profesionales, que en conjunto, desarrollen un sector pecuario pujante. Los resultados obtenidos en la región, permiten vislumbrar la posibilidad de incrementar en 5 a 6 veces la productividad animal presente en la actualidad, solo con reorganizar el uso de los recursos existente y capacitar a los productores para darle uso apropiado, con la gran ventaja de disminuir drásticamente el impacto negativo de la explotación pecuaria sobre el ambiente, favoreciendo la recuperación de zonas en franco proceso de desertificación.
El personal capacitado y en formación existe, la tecnología la hemos desarrollado localmente, el financiamiento puede ser oportuno y suficiente, aun los petrodólares son abundantes para lograr mejorar el nivel de vida en el semiárido generando excedentes que lo arraiguen y ofrezcan alimento de calidad y a bajo costo a las ciudades próximas.